La ciudad de Nueva York rindió homenaje al trombonista Willie Colón con una misa pública celebrada en la Catedral de San Patricio.
Familiares, amigos y admiradores llenaron el templo para despedir al músico fallecido el 21 de febrero a los 75 años. El funeral se celebró tras un fin de semana de velatorios públicos y privados, mientras el entierro definitivo se reservó para un acto íntimo.
La ceremonia se desarrollo por la mañana y fue seguida por miles de personas mediante retransmisión en directo por internet. Diego Colón, uno de sus hijos, abrió los homenajes recordando el impacto mundial del artista y la huella personal que dejó entre quienes lo conocieron.
Alejandro Miguel Colón reveló que su padre deseaba que su despedida tuviera lugar en ese templo neoyorquino, un deseo que finalmente pudo cumplirse. Durante la misa, el obispo Joseph Espaillat destacó el origen humilde del músico en el Bronx y subrayó su dimensión espiritual.
Fuera de la catedral, seguidores del artista aplaudieron mientras músicos de la banda del artista y de otras agrupaciones y escuelas, sonaban trombones interpretando “La Murga”, uno de sus temas más conocidos junto a Héctor Lavoe. Muchos asistentes corearon también canciones como “Che Che Colé” o “Idilio”, convertidas en clásicos del repertorio salsero.
Entre banderas de Puerto Rico y otros países latinoamericanos, admiradores de distintas generaciones bailaron y cantaron en plena Quinta Avenida. Algunos viajaron desde otras ciudades e incluso desde Canadá para participar en la despedida del músico nacido y criado en el sur del Bronx.
Colón fue una figura central en la expansión internacional de la salsa durante los años setenta. Su trabajo con el colectivo Fania All-Stars y con productores como Johnny Pacheco consolidó el género en los escenarios mundiales.
El artista inició su carrera siendo adolescente y alcanzó notoriedad con su primer álbum, grabado cuando apenas tenía 17 años. A lo largo de más de cuatro décadas firmó éxitos que entraron en listas de Billboard y ayudaron a definir el sonido de la salsa urbana.
Además de su carrera musical, Colón participó en proyectos sociales, trabajó con el alcalde David Dinkins y también colaboró con la administración de Michael Bloomberg. El trombonista deja a su esposa Julia y a sus hijos Willie Jr., Diego, Miguel y Antonio, además de un legado musical que sigue marcando generaciones.

