La primera vez que Rubén Blades llegó a Tenerife lo hizo formando parte del histórico cartel de “Llegó la Salsa”, junto a la orquesta Van Van, Tito Puente, Celia Cruz, Bobby Rodríguez y la Compañía, entre otras figuras del género. El evento, organizado por la Obra Social de Cajacanarias, supuso uno de los grandes hitos musicales vividos en las islas y marcó el inicio de una relación duradera entre el artista panameño y el archipiélago.
Desde que, a comienzos de los años ochenta, el intérprete, compositor, actor y político ocasional pisara por primera vez suelo tinerfeño, su vínculo con Canarias no ha hecho sino crecer, tanto en lo profesional como en lo afectivo. Blades encontró en las islas un público entusiasta y una atmósfera cultural que le resultó sorprendentemente familiar.
En su segunda visita, en julio de 1989, Rubén Blades coincidió con un compatriota que por entonces era una de las grandes figuras del Club Deportivo Tenerife. El concierto volvió a llenar la plaza de toros de la capital con miles de admiradores y dejó una imagen imborrable: Blades invitó a subir al escenario a Rommel Fernández y al resto de la plantilla blanquiazul como homenaje por el reciente ascenso del equipo a la Primera División del fútbol español, sellando así un emotivo cruce entre música, deporte y orgullo compartido.
De aquella experiencia, Rubén se llevó numerosos recuerdos y afectos, tantos que terminaron convirtiéndose en canción. Nació así un tema dedicado al archipiélago cuyo coro proclama: “En Canarias, tremendo tumbao”, una frase que los salseros siguen coreando y bailando en celebraciones de todo tipo. La letra refleja el asombro del artista ante la luz, el clima y la cercanía humana de las islas, elementos que le evocaron al Caribe:
Mira qué bonito que brilla el sol en Islas Canarias,
es como un abrazo iluminando al que llega allí.
Es como el Caribe, no se parece en nada a España.
Los de Tenerife y los de Las Palmas es como aquí.
Aunque la canción no fue incluida en ningún disco oficial de Rubén Blades —algo comprensible por su marcado carácter local y circunstancial—, sí encontró un espacio singular al formar parte de la banda sonora de la película Distrito 34, protagonizada por Nick Nolte, lo que contribuyó a preservar este singular homenaje musical. «En Canarias» también se puede escuchar en el canal Youtube de Rubén.
A lo largo de los años, Blades regresó en diversas ocasiones al archipiélago: actuó nuevamente en la plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife, en el Recinto Ferial y también en otras islas como Gran Canaria y La Gomera. En estos conciertos interpretó algunas de las composiciones más emblemáticas de la historia de la música latinoamericana, acompañado por formaciones clave de su trayectoria como Seis del Solar, Son del Solar y, en etapas más recientes, la Roberto Delgado Big Band.
La relación de la familia Blades con Tenerife también se extendió más allá de Rubén. Su hermano Roberto participó en diversos eventos salseros celebrados en la isla, en algunos de ellos junto a una orquesta en la que también actuaba el mayor de los hermanos, Luis Blades, fallecido en 2018, figura muy querida en el ámbito musical panameño.
El capítulo más reciente de este idilio entre Rubén Blades y Canarias tiene al cine como punto de encuentro. La película «Mariposas Negras», del director isleño David Baute, cuenta con una composición original del artista como tema principal. A comienzos de diciembre, el filme fue presentado en Los Ángeles con la presencia de Blades y Baute. El Laemmle’s Monica Film Center y el Instituto Cervantes de Los Ángeles acogieron las proyecciones, que incluyeron coloquios posteriores con la participación del público asistente.
Esta producción canario-panameña no solo consolida un nuevo cruce artístico entre ambas orillas del Atlántico, sino que reafirma, una vez más, la profunda y sostenida conexión de Rubén Blades con las Islas Canarias, un territorio que el artista ha sabido reconocer como propio en ritmo, luz y humanidad.

