Échale Salsita no miente, no inventa noticias y no engaña a sus lectores. Nuestro compromiso es comunicar, incluso cuando la información resulta incómoda para quienes aparecen en ella.
Lo ocurrido con Gran Canaria en Salsa y Tenerife en Salsa constituye un ejemplo de esa forma de hacer periodismo. Échale Salsita adelantó la suspensión cuando todavía no existía una confirmación pública de la organización.
Ambos festivales, promovidos por Social Event Canarias, estaban anunciados para celebrarse en septiembre. Gran Canaria en Salsa debió celebrarse ayer en la capital grancanaria y Tenerife en Salsa estaba previsto en Puerto de la Cruz hoy sábado día 19. Nuestra información de finales de agosto señalaba que ambos acontecimientos habían sido suspendidos. Mientras tanto, la venta de entradas continuaba disponible a través de Tomaticket, pese a la información que este medio había recibido.
La noticia provocó sorpresa entre los aficionados a la salsa en Canarias. También provocó una reacción inmediata desde el entorno de la organización, que negó que los festivales hubieran sido suspendidos. Uno de los productores contactó con Échale Salsita mediante llamadas y numerosos mensajes. En esas comunicaciones sostuvo que los festivales continuarían y advirtió de posibles acciones judiciales contra este medio.
Échale Salsita no ocultó esa posición y la incorporó a la información publicada. La audiencia pudo conocer así tanto la información recibida por nuestro medio como la versión ofrecida por la organización. Después llegaron los hechos. La propia organización comunicó públicamente el jueves día 17, a través de un medio digital, la suspensión de los festivales y anunció nuevas fechas para los días 20 y 21 de noviembre.
La confirmación pública llegó esta semana después de que este medio hubiera informado sobre la suspensión desde hacia semanas, el 30 de agosto. El reciente comunicado también confirmó que las entradas adquiridas serían válidas para las nuevas fechas. Sin embargo, el futuro cartel artístico estás pendiente de confirmación. Este detalle resulta especialmente relevante después de las comunicaciones públicas realizadas por distintos artistas.
Iván Cacú, Tony del Cielo y el deejay Edu Miranda anunciaron hace semanas públicamente que no participarían en los festivales. Sus decisiones fueron comunicadas a través de sus respectivos canales y recogidas por distintos medios y plataformas digitales.
También José Brito afirmó públicamente que la productora mantenía pendientes determinados honorarios relacionados con su participación en festivales celebrados durante 2025. Carlos Sánchez, locutor e influencer -ex Mega Latina y actualmente en Puro Sabor FM-, también se desmarcó del evento, festivales que había presentado el año anterior. Échale Salsita informó de esas declaraciones sin presentarlas como hechos propios.
La diferencia entre informar y fabricar una noticia está precisamente ahí. Este medio identifica las fuentes, recoge las versiones disponibles y permite que los protagonistas expresen públicamente su posición. Ahora los hechos han confirmado la suspensión que Échale Salsita había adelantado. No necesitamos modificar nuestra información ni esconder lo ocurrido: basta con recordar lo que publicamos y comprobar lo sucedido después.
La credibilidad periodística no depende de que una organización esté de acuerdo con una información. Depende de la responsabilidad con la que se obtiene, contrasta, publica y actualiza esa información. Échale Salsita no pide que nadie crea ciegamente nuestras noticias. Pedimos algo mucho más sencillo: que nuestros lectores comparen lo publicado con los hechos y saquen sus propias conclusiones.
Seguiremos informando sobre la música, la cultura y los acontecimientos que afectan a nuestra audiencia. Lo haremos sin presiones, sin amenazas y sin convertir el periodismo en propaganda. Porque informar no significa agradar a todo el mundo. Significa contar lo que ocurre, escuchar las distintas versiones y asumir la responsabilidad sobre lo que se publica.
Hoy podemos decirlo alto y claro: Échale Salsita no miente, no inventa y no engaña. Los hechos publicados están ahí, y los lectores pueden juzgar por sí mismos.

