Nació en una noche y se convirtió en un clásico
Pocas canciones han marcado tanto la historia de la salsa romántica como “Ven devórame otra vez”. Lo que muchos desconocen es que su creación tomó apenas nueve horas y media al compositor dominicano Palmer Hernández. La obra, inmortalizada por el salsero puertorriqueño Lalo Rodríguez en 1988, surgió de una petición urgente y terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos del género.
Según ha relatado Hernández en diversas entrevistas, todo comenzó cuando el merenguero Joan Minaya llegó a su casa en Santo Domingo con un encargo específico. Unos productores puertorriqueños buscaban canciones para artistas de un sello discográfico de reciente creación. Minaya necesitaba una composición de corte erótico para presentarla al día siguiente en una reunión programada en el Hotel Jaragua. El plazo era mínimo y la presión, considerable.
Aquella noche, Hernández tenía pendientes otros compromisos profesionales con el reconocido músico dominicano Manuel Tejada. Por ello, no pudo comenzar a escribir la canción hasta la medianoche. El compositor trabajó sin descanso durante la madrugada. A las 9:30 de la mañana siguiente dio por concluida la letra, tras nueve horas y media de escritura ininterrumpida.
Con el tiempo justo, se preparó para asistir al encuentro con los productores. Más que una oportunidad económica, le preocupaba cumplir con la confianza depositada por Minaya y no dejar mal a quien lo había recomendado. La canción terminó en manos de Lalo Rodríguez y fue incluida en el álbum Un nuevo despertar, publicado en 1988. El disco supuso un punto de inflexión en la carrera del cantante y consolidó su nombre dentro de la salsa romántica.
Desde su lanzamiento, el tema destacó por una letra atrevida para la época. Su contenido sensual encajó plenamente en el auge de la llamada salsa erótica, una corriente que dominó buena parte del mercado latino a finales de los años ochenta. El éxito fue inmediato. La canción alcanzó el décimo puesto en la lista Billboard Hot Latin Tracks y obtuvo el premio a Canción Tropical del Año en la primera edición de Premio Lo Nuestro, celebrada en 1989.
Sin embargo, el camino hasta la grabación definitiva no estuvo exento de dudas. Rodríguez, vinculado entonces a la vida religiosa y acostumbrado a interpretar repertorios menos explícitos, mostró reservas sobre algunos versos de la composición. El cantante consideraba que determinadas frases podían generar rechazo en sectores conservadores. Por ese motivo, solicitó modificar parte del estribillo para suavizar el mensaje y aportar una lectura más nostálgica que provocadora.
Las dudas llegaron a tal punto que Rodríguez llegó a plantearse abandonar la grabación. Según recordó años después, incluso ofreció devolver el adelanto recibido porque no terminaba de sentirse cómodo con la canción. La insistencia de los productores resultó decisiva. Finalmente, el intérprete grabó el tema y el resultado superó todas las expectativas. Más de tres décadas después, “Ven devórame otra vez” sigue siendo una referencia obligada de la salsa romántica y uno de los mayores clásicos del repertorio latino.
Además de su éxito original, la composición ha sido versionada por numerosos artistas de distintos estilos y generaciones, confirmando la vigencia de una obra nacida en una sola noche y convertida en patrimonio musical de toda una época.

