En la década de los ochenta, mientras nombres como Celia Cruz y La Lupe acaparaban la atención, Arabella se destacó con una voz potente que le permitió abrirse paso en la escena salsera latinoamericana. Su carrera, aunque menos recordada, fue determinante para la salsa de la época.
Nacida como Margarita Pinillos en Bogotá, Colombia, encontró en Venezuela el escenario ideal para desarrollar su talento. Fue allí donde adoptó su nombre artístico y comenzó a consolidarse como intérprete principal y líder de su propia agrupación.
A finales de los setenta formó Los Maraqueros, banda con la que pudo combinar su capacidad vocal con habilidades de dirección musical. La orquesta reunió a músicos destacados que le brindaron un sonido sólido y profesional, abriéndole puertas a colaboraciones de nivel internacional.
Arabella trabajó con compositores de prestigio como Tite Curet Alonso y Jairo Varela, quienes confiaron en su voz para interpretar algunas de sus composiciones más reconocidas. Canciones como “Callejón” y “Ni tú ni yo” se convirtieron en piezas emblemáticas de su repertorio.
Además de su faceta como intérprete, Arabella demostró talento como compositora. Entre sus obras más notables destaca “Mi vida es cantar”, que llegó a ser interpretada por Celia Cruz, consolidando su influencia dentro del género y el respeto de sus colegas.
Margarita Pinillos vive hoy alejada de los escenarios, centrada en su vida personal, pero su legado permanece. Arabella es recordada como una pionera que logró dejar su marca en un mundo musical predominantemente masculino, dejando una voz inolvidable en la historia de la salsa.

